Todo lo que tú dices me recorre la mente segundo tras segundo, hace doler mi corazón hasta el punto de sangrar, mis tímpanos dejan ir un pitido inaudible y mi cabeza se retuerce ante la presión de tus paabras.
Y aún así, no me es suficiente....
Llámame masoquista.
No hay comentarios:
Publicar un comentario