27 jul 2010

Yo soy muy Yo.-


Me siento a escribir porque tengo mucha energía, hiperactividad, dolor de cabeza pero también melancolía, son cosas que siendo tan diferentes se juntan todas a la vez sólo en mí, porque yo soy muy yo.

Me desahogo y me pongo a analizarme por primera vez en mi vida, escribiéndolo al pasar porque yo soy muy yo.

No me llevo mal con nadie pero a nadie termino por caerle espectacular. No peleo casi nunca con nadie, pero regalo sonrisas tan seguido como el año bisiesto. No digo palabras bonitas jamás pero intento no hablar mal de nadie, a menos que sea de frente, la mayoría de las veces, claro que a veces se me escapa, porque yo soy muy yo.

Soy asquerosamente fría y secante pero la gente tiende a divertirse conmigo, cambio absolutamente rápido y de manera sorprendente de ánimo, y estoy tan al tanto de mi bipolaridad, como para avisar a todo el mundo si lo voy a tratar bien o mal. Insulto a mis amigos y ellos no hacen más que ignorarme en ese momento para después hacer como que no pasó nada, porque saben que el mal carácter es parte de mí, al igual que no pedir disculpas después. Está mal pero ellos me entienden, por eso son mis amigos. Saben que yo soy muy yo.

Puedo estar en mi casa, con mi familia de buen humor, rodeada de amigos y sonrisas reconfortantes, haciendo algo que me gusta, disfrutando de mis seres queridos y de mi edad, como también puedo estar en un lugar horrible, con gente que me cae y trata mal, rodeada por las típicas personas que significan un gasto de oxígeno en vano, sin embargo en ambos casos, jamás me voy a sentir cómoda. Nunca me siento realmente en mi lugar, sé que estoy bien o que estoy mal, pero también sé que estoy fuera de lugar. Jamás puedo ser completamente yo delante de alguien, por temor a que se den cuenta de que realmente tengo cosas que me hacen diferente, no especial, única o rara, simplemente diferente. Porque yo soy muy yo.

Veo la vida de manera diferente a la mayoría de personas que me rodean, incluso lejos de ser más madura que el resto como en una época llegué a creer, o soy más aburrida o vieja de mentalidad. O simplemente soy muy yo, la que tira a ser profunda, poética pero en la imaginación, nada de eso en la realidad. En la vida común solamente soy muy yo.

La gente de mi edad tiende a ir al cine, salir con amigos, tener novio/a, comprarse ropa, hablar con su familia, ir, venir, volver a ir, tomar, fumar, drogarse, tener sexo, chatear, hablar por teléfono por horas, conocer gente, meterse en cualquiera, unirse a una tribu urbana, hablar estupideces, y bla bla bla. Mientras que yo me paso las horas leyendo, teniendo la cabeza volada, escribiendo historias muy mías. Narraciones de personajes que me pertenecen por completos, de los cuales su vida, muerte, o felicidad me pertenecen. Tomo decisiones a diario de la vida de miles de personas imaginarios, pero no puedo tomar una sola decisión en mi vida sin tener problemas, dudas o excusas. Porque yo soy muy yo.

Me gustan los colores oscuros y no pertenezco a ninguna secta. Me gusta vestirme de negro pero no vendí mi alma al diablo. Amo los piercings pero no soy emo. Soy simplemente muy yo.

Puedo llegar a ser simpática o antipática con una persona cuando la conozco pero jamás confianzuda, no confío en nadie y tiendo a ser paranoica, tengo millones de secretos para con quienes me dieron la vida. La persona que me llevó en el útero durante siete meses tiene poca idea de quien soy o qué pienso en realidad, porque yo soy muy yo.

Prefiero mil veces llorar en la noche, a oscuras y sola durante trescientas noches sin encontrar solución a mis problemas, antes que contarle a un amigo y arreglar todo en un día. Prefiero quedar como la insensible y verle siempre el lado realista y medio pesimista a las cosas, antes que ilusionarme o proyectar ideas falsas en mí y chocar contra la asquerosa sensación que es la decepción. Prefiero ver a lo que llaman amor como un proceso químico creado por sustancias que se producen en el cerebro que dan los típicos síntomas de las “mariposas” en el estómago y toda esa pelotudez, a que verlo como un sentimiento que tarde o temprano me va a atar a una persona hasta el modo de hacerme dependiente a alguien más que no sea yo. Porque yo soy muy yo.

Me dejo llevar por impulsos siempre en los malos momentos, no sonrío de más, no me expreso a menos que sea por escrito y en secreto, no lloro delante de nadie o cuento mis problemas con mucha frecuencia. No me dejo llevar o hago estupideces que ante los ojos de un adulto son patéticas pero muy justificables en mi edad. No disfruto la vida pensando en los problemas que tuve, tengo o podría llegar a tener. Estoy consiente de que no veo la vida tan dulce como tendría que hacerlo bajo las circunstancias más o menos cómodas en las que vivo, pero yo soy muy yo.

Tengo un perrito y lo amo, porque es el único que muy a pesar de que le grite, lo rete y hasta le pegue, sigue moviendo la cola cuando me ve, sigue queriendo jugar conmigo a pesar de que yo salga al patio con el ceño fruncido, lista para quebrarle el hocico de una patada. Lo amo por eso, sin embargo pocas veces me acuerdo de darle de comer y son escasas las caricias que le dedico, porque yo soy muy yo.

Vivo quejándome de mis sobrinos, no soporto más de 10 minutos a cualquier ser que tenga las piernas cortitas y la lengua trabada y no logro verme ni en un futuro lejano ni en uno cercano, como mamá. Pero debe ser la sensación más maravillosa saber que alguien tan inofensivo depende completamente de vos, que tenés una persona que vive por vos, que te ama como jamás va a amar a alguien, que no sería la misma persona que es, de no ser por vos. Jamás voy a entender las paradojas de mi retorcida mente, porque yo soy muy yo.

Vivo muy a la antigua, y más allá de estar obligada a ello por la crianza que me han dado mis progenitores, me gusta vivir y pensar de esa manera, porque también le agrego mi toque de rareza. Jamás he dado más que un besito superficial, y cada vez que lo he hecho he estado más fuera de mis cabales, más que como lo estoy normalmente, no pienso tener novio, y el contacto físico de otra manera que no sea con amigos simplemente me repugna, tiendo a insultar a las parejas que intercambian saliva en público, predico que el amor en nuestra edad no existe y odio cuando se ponen melosos. Me han gustado muchos chicos, a veces he sido correspondida, otras tantas no, pero jamás, más allá del sentimiento mutuo, no he querido pasar jamás a nada más, porque no quiero un novio, o lo que sea que creen tener los chicos de mi edad como compromiso amoroso. Prefiero pasar como la tontita que pasa las horas de clase durmiendo, la que se queda leyendo en algunos recreos o estudia entre clase y clase, la que no sale a los boliches a “hacerse a algunos” con esos términos tan boludos que mis amigos usan, antes de que llegar a casa, y darle la tercera experiencia a mis viejos del típico: papis, me salió mal, hice lo contrario a lo aprendido y estoy embarazada. Me gusta vivir todo a su tiempo, aunque mis gustos sean acelerados a veces y les caiga en casa con un piercing o un tatuaje, después de todo, por muy diferente que sea no dejo de ser una adolescente. Pero igual no me da vergüenza decir que me quedo viendo Disney hasta tarde, que me siento a jugar con los muñecos de Pucca con mi sobrino o que usé chupete hasta los 5 años, porque no tengo 30, tengo 15 y vivo la edad que tengo justo en este momento, del modo en que yo decido hacerlo, y al lado de la gente que yo elijo como correcto para con quien compartir. Porque yo, soy extremadamente muy yo.

Odio ver a mis amigos mal, llorando o incluso pidiéndome un consejo, porque sé que soy muy insensible para darlos. Es muy típico el:
“-Meli, me metió los cuernos.
-Cagate, quien te manda a tener novio a esta edad? Los chicos son un saco de hormonas ahora y a vos se te da por confiar en uno solo, pelotuda”
Tacto es mi segundo nombre, sí. No soy buena para dar consejos, Así como tampoco sirvo para consolar, pero los más cercanos saben que aunque sea para alcanzarles un pañuelo o estar en silencio yo estoy. Sí, la Mel no es buena para el consuelo pero siempre está. Porque yo soy muy yo.

Odio a los adictos a algo, tengo muchos traumas con cosas tontas como dibujitos, bandas y esas cosas, pero quien se hace adicto es idiota! Si es cigarrillo, empieza por cancherear. Si es alcohol, por un simple juego. Y si es droga, se esconden en ella creyendo que así los problemas se van, pero lo cierto es que cuando estás lúcido, lo problemas siguen estando. No tengo adicciones y no pienso tenerlas, porque yo soy muy yo.

Odio la gente que intenta resaltar, en realidad odio el 90% de las cosas que se mueven. Pero más las cosas que se mueven y se creen superiores, me cuesta aceptar a quien es diferente a mí pero tengo la mente muy abierta. Porque yo soy muy yo.

Amo las canciones sólo por su letra, aunque me molesta que pocos autores den tan poca profundidad en la vida. O cantan todo sobre la cursilería del amor, o me vienen con un rakatá, rakatá, si se me pega voy a darle (??. pero escucho todo tipo de música y en cuanto a gustos en general, jamás critico antes de probar, porque yo soy muy yo.

Odio cuando estoy triste y me dicen cosas como: tenés una razón para estar triste pero muchas más para estar feliz. Me recomiendan una canción movida, que salga o lo que sea. Porque haga lo que haga, si el problema no se arregla, así me distraiga, sigue estando ahí, pero yo nomás comprendo porqué odio que me consuelen, es que yo soy muy yo.

Tengo curiosidad por absolutamente todo, necesidad de experiencias pero sólo pruebo con las que me siento cómoda, y si no me gustó lo que viví no lo vuelvo a repetir así baje Dios y me diga que lo vuelva a hacer. No me gusta dejarme llevar por la multitud, y no es que esté siempre en contra, simplemente mis decisiones la mayoría de las veces no coinciden con las del resto y yo solamente hago lo que quiero. Sigo las reglas pero no me gusta que me digan qué tengo que hacer. Las rompo cuando yo quiero y las respeto hasta cierto punto . Porque yo soy muy yo.

Me molesta el adulto que te mira por encima del hombro por sólo tener más barba que mis amigos, o un par de canas en la cabeza. No entienden que somos superiores en tanto sentidos! Por empezar, nos conformamos con mucho menos y nos sentimos cómodos donde ni un animal lo haría. Ellos se creen que por enfrentar responsabilidades más duras a diario nosotros no tenemos problemas. O que la depresión en nosotros es imposible. Yo sé que no tienen razón, pero será porque yo soy muy yo.

Soy muy yo, a veces quiero dejar de serlo porque tengo de autoestima lo mismo que de rubia, y a veces me encanta simplemente ser yo. Me guste o no, así voy a ser siempre, produciendo cambios ligeros en mi persona, pero nada que deje de hacerme tan diferente, tan yo. Cada tanto se me da por decir que me he convertido en otra persona, cuando en realidad sólo maduro de a puchitos. Me siento rara, me siento fuera de lugar, pero me siento muy yo, y el día de mañana, cuando sea feliz comiendo perdiz (? me voy a enorgullecer de haber sido quien siempre fui, estoy segura. Me podrían decir que en vez del 2012 el fin del mundo es mañana, y yo haría como si nada, porque al fin y al cabo el mundo de uno se puede acabar en cualquier momento, pero entonces, no importa la hora, el lugar o el modo, voy a morir siendo muy yo, le guste a quien le guste.

No hay comentarios:

Publicar un comentario