En los matrimonios fracasados, cuando uno de los dos deja de caminar, el otro se ve forzado a hacer lo mismo. Y mientras espera, aparecen amantes, asociaciones benéficas, exceso de cuidado con los hijos, trabajo excesivo, etc. Sería mucho más fácil hablar abiertamente sobre el tema, insistir, gritar "Sigamos adelante, nos estamos muriendo de tedio, de preocupación, de miedo."
No hay comentarios:
Publicar un comentario