A quienes defienden el aborto cuando se trata de arriesgar el nacimiento de un niño defectuoso o subnormal, les vendría bien conocer esta pequeña historia:
Hace unos años, con motivo del proyecto de legalización del aborto provocado, en Francia, se pidió opinión a una serie de científicos especializados en la materia. Entre ellos a Jacques Monod, ganador del premio Nobel en 1965, un profesor de biología molecular, ya fallecido.
La reunión se hizo con periodistas presentes que se encargaron del interrogatorio. La pregunta hecha a Monod fue la siguiente:
"Un minuto de silencio, señores -pidió el periodista al público-, el profesor acaba de impedir que nazca Ludwing van Beethoven"
Hace unos años, con motivo del proyecto de legalización del aborto provocado, en Francia, se pidió opinión a una serie de científicos especializados en la materia. Entre ellos a Jacques Monod, ganador del premio Nobel en 1965, un profesor de biología molecular, ya fallecido.
La reunión se hizo con periodistas presentes que se encargaron del interrogatorio. La pregunta hecha a Monod fue la siguiente:
¿Aconsejaría usted el aborto ante el caso de una mujer tuberculosa, casada con un sifilítico y alcohólico, con importantes taras en los hijos tenidos anteriormente, sabiendo que el mayor es ciego, el segundo con defectos en las piernas, el tercero con propensión a la tuberculosis, y el cuarto con atraso mental? ¿Piensa que el quinto hijo, ya gestado no debe nacer? ¿Se debe abortar?La respuesta del científico fue rotunda: "Es un caso evidente de respuesta evidente, es obvio que el aborto sería la solución".
"Un minuto de silencio, señores -pidió el periodista al público-, el profesor acaba de impedir que nazca Ludwing van Beethoven"
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