Los médicos lo llaman "Dolor Fantasma". Les ha costado mucho llegar a comprender cómo algo que ya no está puede seguir causando dolor, pero tú y yo lo sabemos de sobra. Lo que ha sido irremediablemente amputado, ya sea un brazo, una pierna... o la infancia, deja siempre un rastro de sufrimiento. Es lógico que des rienda suelta a esas lágrimas que durante años has reprimido. Tu sufrimiento es tan real como el de las víctimas de guerra. Llega a ser tan real que en ocasiones tengo la sensación de que se me retuerce el corazón y que sólo si me lo sacaran remitiría el dolor.
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