15 mar 2011

Mikhail. Ése es el nombre.

-La energía del odio no te va a llevar a ningún sitio, pero la energía del perdón, que se manifiesta a través del amor, conseguirá transformar positivamente tu vida.
-Ahora pareces una maestra tibetana, diciendo cosas que son muy bonitas en la teoría, pero imposibles en la práctica. No olvides que ya me han herido muchas veces.
-Por eso todavía llevas dentro de ti al niño que lloró a escondidas de sus padres, que era el más débil del colegio. Todavía tienes las marcas del chico que no era capaz de conseguir una novia, que nunca fue bueno en ningún deporte. No has conseguido alejar las cicatrices de algunas injusticias que han cometido contigo a lo largo de tu vida. Pero ¿de qué te vale?
-¿Quién te ha dicho que me ha pasado eso?
-Lo sé. Lo muestran tus ojos, y eso no te vale de nada, de nada en absoluto. Sólo un constante deseo de tener compasión de ti mismo porque fuiste víctima de los que eran más fuertes. O todo lo contrario: vestirte como un vengador preparado para hacer todavía más daño que el que te lastimó. ¿No crees que pierdes el tiempo?
-Creo que mi comportamiento es humano.
-Realmente es humano. Pero no es inteligente, ni razonable. Respeta tu tiempo en esta tierra, recuerda que Dios siempre te ha perdonado, perdona tú también.

No hay comentarios:

Publicar un comentario