
Empecé a imaginar cuántos millones de personas en aquel momento estaban seguras de que eran inútiles, miserables, por más ricas, agradables y encantadoras que fuesen, porque estaban solas aquella noche, y el día anterior también, y posiblemente estuvieran solas al día siguiente. Estudiantes que no encuentran con quién salir, personas mayores delante de la televisión como si fuese la última salvación, hombres de negocios en sus habitaciones de hotel, pensando en si lo que hacen tiene algún sentido, mujeres que se han pasado la tarde arreglándose y peinándose para ir a un bar, fingir que no buscan compañía, simplemente les interesa confirmar si todavía son atractivas; los hombres miran buscan conversación, y ellas descartan cualquier acercamiento con aire de superioridad porque se sienten inferiores, tiene miedo a que descubran que son madres solteras, empleadas en algo sin importancia, incapaces de charlar sobre lo que sucede en el mundo, ya que trabajan de la mañana a la noche para sustentarse y no tienen tiempo de leer las noticias del día.
Personas que se han mirado al espejo, se creen feas, piensan que la belleza es fundamental, y se conforman pasando el tiempo leyendo revistas en las que todos son guapos, ricos, famosos. Maridos y mujeres que han terminado de cenar, a los que les gustaría estar hablando como hacían antes, pero hay otras preocupaciones, otras cosas más importantes, y la conversación puede esperar hasta un mañana que no llega nunca.
No hay comentarios:
Publicar un comentario