2 jun 2011

Un día, por culpa de una mujer, hice una larga peregrinación para encontrarme con mi sueño. Muchos años después, esa misma mujer me obliga a anda de nuevo, esta vez para encontrarme con el hombre que había perdido en el camino.
Ahora pienso en todo, menos en cosas importantes: canto mentalmente una canción, me pregunto a mí mismo por qué no hay coches aparcados, noto que el zapato me lastima y que el reloj de pulsera todavía marca la hora europea. Todo eso porque la mujer, mi mujer, mi guía y el amor de mi vida, ahora está tan solo a unos pasos de distancia; cualquier asunto me ayuda a huir de la realidad que tanto he buscado pero a la que tengo miedo de enfrentarme.

No hay comentarios:

Publicar un comentario