
La vi sin fin, parecía un desierto, pero estaba llena de vida escondida entre la baja vegetación. Vi el horizonte plano, el enorme espacio vacío, el ruido de los cascos de los caballos, el viento calmado, y nada, absolutamente nada, a nuestro alrededor. Como si el mundo hubiese escogido aquel lugar para demostrar su inmensidad, su simplicidad y su complejidad al mismo tiempo. Como si pudiésemos -y debiésemos- ser como la estepa, vacíos infinitos y llenos de vida al mismo tiempo.
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