La primera: en el momento en que las personas deciden afrontar un problema, se dan cuenta de que son mucho más capaces de lo que piensan.
La segunda: toda la energía, toda la sabiduría, viene de la misma fuente desconocida, que normalmente llamamos Dios. Lo que intento en mi vida, desde que comencé a seguir aquello que considero mi camino, es honrar esa energía, conectarme con ella todos los días, dejarme guiar por las señales, aprender mientras hago y no mientras pienso hacer algo.
La tercera: nadie está solo en sus tribulaciones; siempre hay alguien más pensando, alegrándose o sufriendo de la misma manera, y eso nos da fuerza para afrontar mejor el desafío que tenemos ante nosotros.
No hay comentarios:
Publicar un comentario